Siento que todo está bien, que puedo respirar otra vez, que puedo asomarme al precipicio, que él vá a estar ahí para sostenerme, por si llego a caer, y tirarse conmigo. Siento que lo amo como a nadie, que él con sus ironías, con sus alegrías, tristezas, abrazos, besos, peleas, enojos, risas, llantos me llena, me llena como nunca nadie lo hizo. Y sí... me enamoré.

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